Es tiempo de visitar Belenes: Una visita ineludible es la del Portal de Belén de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife

Julio Torres.- La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife cuenta entre sus fondos con un  «nacimiento» o belén, de finales del siglo XIX – principios del XX, donado por la Mutua Tinerfeña.

Perteneció en su origen a Dª Amalia Salazar de Frías Melián, religiosa del Convento de las Catalinas, prima de la Marquesa Concepción Salazar y Chirino (donante de la biblioteca de la RSEAPT y cuyo retrato se encuentra en el Salón de Actos); y que también era familiar de Juan de Salazar, director de la RSEAPT entre 1839-1841. Este belén se encuadra dentro de los «nacimientos domésticos» de la primera mitad del siglo XX, con características comunes a estos, pero con otras que lo hacen extraordinario.

El belén de «La Económica», como se lo conoce popularmente, tiene de extraordinario, sin duda, el grupo de figuras, otrora más comunes en casas pudientes y en la actualidad tristemente desaparecidas, de factura local, vestidas con las indumentarias tradicionales y confeccionadas en barro en La Laguna. Este conjunto es una aportación importantísima, dado la escasez  de ejemplares de este trabajo artesanal de las primeras décadas del siglo XX.

La figuras representan campesinas y campesinos tinerfeños ataviados con sus trajes locales. Las mujeres casi siempre acarreando viandas cargadas a la cabeza, o los hombres con sus mantas en diferentes actitudes.

Estas figuras, como publiqué en 1999 en mi libro Tradiciones Navideñas de La Laguna y su Comarca, son sin duda de «doña Candelaria». Hasta entonces únicamente sabía de ella que fue una artesana lagunera, nacida en torno a 1890 y que vivió en las proximidades de la ermita de San Juan. Pero mi investigación continuó, y en 2022 identifiqué a la autora de uno de los belenes costumbristas canarios más representativos. En Nacimientos laguneros, de la Navidad a la Epifanía pruebo que se trata de Candelaria Bello Díaz, nacida en La Laguna en 1876. Fue la cuarta hija del matrimonio formado por  José Lorenzo Bello y Espinosa y María Rodríguez. Así que es sobrina de Domingo y María Jacobina Bello y Espinosa; el primero reconocido por sus estudios de botánica, y la segunda, alabada pintora del siglo XIX, aunque también olvidada.

En 1927, la prensa elogia las figuras que Candelaria presentó en la «Exposición del Asilo Victoria», afirmando que: «La señorita Candelaria Bello Díaz, que se nos ha reflejado como una gran artista, presenta una preciosa colección de figuras y grupos representativos de escenas típicas del país. Las figuras constituyen un trabajo prodigioso, pues son verdaderas esculturas, con dificultades grandes, máxime si se tiene en cuenta que es hecha a mano toda la colección».

Sin género de dudas, Candelaria Bello Díaz fue quien mejor caracterizó a nuestros campesinos, plasmando con gran precisión sus indumentarias y actitudes, en figuras de arcillas modeladas y pintadas a mano, recurriendo incluso a las telas encoladas. Quizá la atención al detalle, que plasma con pasmosa minuciosidad sea su sello de identidad. Doña Candelaria vivió en la calle San Juan; allí daba clases de dibujo y pintura, y vendía sus figuras de arcilla, modeladas y pintadas a mano, que también podían adquirirse en el bazar «Colón», en Santa Cruz, que contaba con una sucursal en la calle de la Carrera de La Laguna

La vitrina de caoba donde se expone este belén, tanto por su factura, estilo y época, así  como por la amistad que lo unía con su antigua propietaria, es con toda probabilidad del ebanista lagunero Vicente Gonzaléz-Álvarez  Falcón.

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