AMARO PARGO: LA TRADICIÓN HISTÓRICA DE UN CORSARIO LAGUNERO (VI). Por Carlos García, Del libro “La Ciudad: Relatos Históricos” 1996

pargo

Su presencia en la Punta del Hidalgo

Muchas zonas y lugares de la Punta conservan y mantienen hoy en día la figura del corsario Amaro Pargo en vigencia.

Así por ejemplo se cuenta por tradición oral, que en la playa de San Mateo, frente y debajo de los Dos Hermanos, y en la cueva que existe a su orilla, la Cueva de San Mateo, de la que no se conoce su profundidad, eran escondidos y guardados los contrabandos y los tesoros que atrapaba en sus asaltos el famoso corsario.

En la misma cueva aseguran apareció el cuadro con la imagen de San Mateo, de ahí su nombre, y que hoy se encuentra en la iglesia de la localidad.

Esta cueva se encuentra separada de otra mucho más pequeña a su lado, la Cueva de la Virgen, por una formación rocosa que se adentra en el mar y que todos conocen como “la Piedra del Navío” en una clara referencia marinera tal vez a una embarcación o nave de don Amaro. Dicho accidente geográfico asemeja, visto desde arriba, a la parte delantera de un navío, la proa.

A la derecha mirando siempre hacia el mar encontramos una elevación del terreno que es donde dicen, sentó su casa el pirata y que los lugareños siempre han conocido por “las casas bajas”. s un perfecto mirador y atalaya desde donde se divisa y domina toda la playa de San Mateo, pudiéndose contemplar también la ensenada que se forma y el túnel de los Dos Hermanos, con las formaciones pétreas que simulan figuras humanas y que han sido bautizadas con los nombres de “el fraile”,”la monja” y otros.

Se recuerda de esas “casas bajas”, hace ya algunos años, un grupo de piedras que asemejaban un muro o pared estando totalmente derruido el resto. aseguran los vecinos que toda la construcción fue desmontada piedra a piedra n búsqueda de tesoros que la tradición divulgaba habían sido escondidos por Amaro Pargo. hoy día un grupo nuevo de edificaciones se levanta allí.

Con todas las riquezas y pertenencias don Amaro Rodriguez Felipe informa de sus títulos nobiliarios, mayorazgos y patronatos, tal y como hemos referido con anterioridad, lo que no impidió en modo alguno se le diera fama de cruel y tirano, en consonancia a mi entender a su profesión de pirata.

Así recuerda la Dra. Alonso en su libro, que los punteros lo nombraban “señor de soga y cuchillo”, en referencia mas bien a “señor de vidas y haciendas” ya que se hizo el verdadero dueño de la zona.

A este respecto, sigue diciendo, cuando algún habitante le llevaba un regalo o pagaba el tributo que les imponía, contestaba al preguntarle Pargo de quién era el regalo:”Suyo y…mío, señor”.

Fue hombre religioso como era costumbre en la época. Lo atestigua lo antes referido al patronato de la Capilla de San Vicente en la Iglesia de Santo Domingo y la urna donada al Señor del Santo Entierro.

De igual modo en la Parroquia de los Remedios de La Laguna, hoy Catedral, puso en 1740 en el altar mayor, una imagen de la Virgen del Rosario retirando del mismo la imagen de la Soledad, llevándola a otro altar que también construyó con su hacienda, en este caso para el Santo Entierro. Aquí puede estar influido por la devoción anterior existente y manifestada en la ermita de Machado bajo la misma advocación.

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