Pregón de las Fiestas del Cristo de La Laguna 2021 (II). Por José Gómez Soliño

Pues bien, el ciclo festivo que ahora comienza nos ofrece una buena oportunidad para renovar nuestra determinación para vencer al virus, nuestra confianza en que el fin de la pesadilla que nos aqueja está cada día más próximo, y nuestra solidaridad con aquellas personas y grupos sociales menos favorecidos, a quienes la pandemia que padecemos ha afectado de forma intolerable. Son tiempos para el optimismo. Este es el mensaje que cabe extraer de la figura emblemática que da sentido a las fiestas de septiembre en nuestra ciudad. El Cristo de la Laguna se nos muestra en estas fiestas colocado en una rica cruz de plata, mientras que en Semana Santa lo hace en su humilde cruz de madera. Este contraste encierra un mensaje. Pues lo que la iglesia celebra el 14 de septiembre es la fiesta de la Exaltación de la Cruz, recordándonos de esa forma, que la humillación, el dolor y el fracaso del Viernes Santo acabaron tornándose en gloria, salvación y victoria más adelante. Y que esa cruz que comenzó siendo un instrumento de tortura se convirtió andando el tiempo en un instrumento de esperanza. Nosotros, hoy, debemos aprovechar este optimista mensaje y preguntarnos cómo podemos convertir la negatividad de la pandemia que sufrimos en la mejora personal, social e institucional que nuestro municipio necesita. Ojalá sepamos extraer las lecciones pertinentes de las dificultades que hoy confrontamos. De esa forma la pandemia de COVID-19 no habrá pasado en vano.
Señor Alcalde, señoras y señores concejales, amigas y amigos de La Laguna:
Hace cuatrocientos años, un médico natural de esta ciudad, que tenía por nombre Antonio de Viana, publicó un extenso poema, bajo el título de Antigüedades de las Islas Canarias. En esa obra, en su canto XV, el autor imagina al Adelantado Alonso Fernández de Lugo la noche anterior a la fundación de la nueva ciudad. En el transcurso de ese sueño, la Eternidad se aparece con figura humana al fundador y le describe cuál va a ser el futuro de la Ciudad de La Laguna, de cuyos habitantes dice lo siguiente:
De agudo entendimiento y gran prudencia, serán sus naturales ciudadanos, amigos del trabajo, estudio y ciencia.
Sorprende comprobar el carácter premonitorio de estos versos y debemos reconocer que, efectivamente, la ciudad de la Laguna se ha desarrollado a través de su historia como una ciudad del estudio y de la ciencia. Y así, en nuestra ciudad se pueden hoy cursar estudios superiores en dos universidades públicas. La Laguna alberga además institutos de gran prestigio como el Instituto de Astrofísica de Canarias, el Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, el Instituto Universitario de Biorgánica Antonio González, o el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología, entre otros. Cuenta además con un Museo de la Ciencia, y con un Parque Científico y Tecnológico. No hay duda, pues, de que La Laguna ha encontrado su destino como una ciudaddel estudio y de la ciencia. Y Antonio de Viana acertó al resaltar el valor del conocimiento como motor del desarrollo de la ciudad.
Hoy, a comienzos del siglo XXI, se han puesto las bases para que Canarias, y singularmente La Laguna, con el impulso económico adecuado, pueda llegar a distinguirse como un espacio singular de conocimiento en el Atlántico.A pesar de nuestras limitaciones, debemos recordar que para el talento no hay límites y que, ante las incertidumbres de la globalización, la ciencia se nos ofrece como la mejor solución para superar las dificultades que nos esperan.
Como ciudad del trabajo, del estudio y de la ciencia, La Laguna ha desarrollado históricamente esa aspiración de sus habitantes expresada poéticamente hace más de 400 años. Es un sueño hecho realidad gracias al tesón de sus ciudadanos, puesto que son los pobladores quienes confieren carácter a una ciudad. Y entre ellos, tratándose de una ciudad universitaria, son los jóvenes quienes confieren a nuestras fiestas una particular alegría.
Junto con la actividad de los habitantes naturales del municipio reincorporados de sus vacaciones, las calles se irán llenando de estudiantes en estos próximos días, jóvenes que tienen que saldar cuentas pendientes del curso anterior, o que preparan su incorporación al nuevo curso, especialmente aquellos universitarios europeos que vienen a realizar estudios en la Universidad de La Laguna como becarios Erasmus. Les confieso que a mí nunca deja de sorprenderme el bullicio juvenil multilingüe que impregna a nuestra ciudad en septiembre. Cuando me cruzo con esos jóvenes, o cuando en alguna ocasión me piden alguna orientación respecto a cierta dirección que buscan, siento que la rueda de la historia, que en esta ciudad comenzó a moverse hace ya 525 años, no solo no ha perdido el ímpetu inicial, sino que cada vez cobra más impulso. La vida y la historia renacen y se enriquecen con cada nueva generación que se incorpora a la comunidad ciudadana. Y el hecho de que nuestra ciudad cuenta con dos universidades nos brinda el mejor termómetro para medir esa renovación.
