Las Fiestas de Bajamar en el recuerdo (La Laguna) (I). Por Julio Torres

San Matello en La Punta,
San Juan en Bajamar,
y Lázaro en el Rodello…,
cada Santo en su lugar.
Así cantaba la ancestral copla, vieja copla, vieja y tradicional de la zona. Pero mientras La Punta y Tejina han mantenido la tradición de sus santos patronos, Bajamar, al hallarse la ermita de San Juan enclavada en propiedad privada, no pudo mantener la tradición.
En honroso gesto, a finales del siglo XIX, José Domínguez Romero y señora, donaron al caserío de Bajamar un pequeño salón que, unido a la por entonces Capilla de La Cruz, se convirtió en la primitiva ermita del Gran Poder de Dios, imagen que fue llevada hasta Bajamar por D. José Tarife, párroco de la Iglesia Matriz de Ntra. Sra. de la Concepción de La Laguna. Muchos son los milagros que el pueblo marinero de Bajamar atribuye al Gran Poder de Dios, como lo atestiguaron los numerosos exvotos de cera que, durante muchos años, colgaron de sus rústicas paredes.
Desde que en 1914 arribó a Bajamar la imagen, de medio busto, del Gran Poder (probablemente de Escuela Canaria – siglos XVIII-XIX- y de no muy buena factura), en el tercer domingo de cada mes de agosto, los residentes de este pueblo, junto a los numerosos foráneos que “invadían” Bajamar para pasar el estío, rivalizaron en honrarla.
La ermita del Gran Poder de Bajamar fue erigida en Parroquia el día 1 de Enero de 1967; por aquel entonces era una diminuta construcción que, ni tan siquiera contando con la recoleta plaza aledaña, podía albergar a los fieles. Por tal motivo, el 19 de Agosto de 1973, se produjo el traslado a una nueva edificación, coincidiendo con el día principal de las fiestas de aquel año.
