La Laguna continúa en calma en el decimoséptimo día de confinamiento: Hoy hemos visitado La Cuesta de Arguijón

El populoso barrio de La Cuesta de Arguijón vive como el resto del país en el confinamiento. Sus anchas calles principales parecen que están bajo el mismo silencios eterno que sentimos en el Encuentro del Martes Santo.

En La Cuesta da la sensación de que se han llevado a los niños. Los parque vacíos, los colegios silenciados y, para más INRI, el próximo Martes Santos no podrán acompañar a su Lola, ni a la Sentecia de Dubé de Luque.

La Cuesta en Semana Santa una sita ineludible

La imagen con la que abrimos este artículo me trae a la imaginación el atardecer del Martes Santo, cuando las calles de La Cuesta de Arguijón se ven envueltas por el aroma de clavel, incienso, romero y mirra, mientras la cera derretida de decenas de velas va cubriendo los pasos. María Santísima bajo palio va al encuentro de su Divino Hijo; y cuando esto ocurra, los costaleros doblarán lentamente sus rodillas.

Me parece estar viento como, al mismo tiempo que la banda de música comienza a interpretar sus acordes, las imágenes se reencuentran. Al igual que una sonata de piano a cuatro manos, interpretada por dos solistas espalda contra espalda, dos capataces golpean, sin verse pero al mismo tiempo, el llamador de los pasos. Los costaleros levantan entonces sus rodillas del suelo y cadenciosamente, con briosos movimientos, comienzan a mecer las imágenes. Como solidarios cirineos, parecieran querer compartir el sufrimiento y la amargura de Ntro. Padre Jesús Cautivo y de María Santísima de los Dolores, repartiéndolo sobre sus hombros.

Así es el Martes Santo en el lagunero barrio de La Cuesta. Así se podrá vivir de nuevo en la primavera de 2021.

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