En la sala de exposiciones de la ermita de San Miguel: «Desde La Laguna», del pintor lagunero Juan Clemente

Hasta el próximo día 8 de octubre, se podré visitar en la ermita de San Miguel la exposición de cuadros a la acuarela y el carboncillo titulada «Desde La Laguna», del pintor lagunero Juan Clemente. Sin duda las fiestas en honor al Santísimo Cristo de La Laguna siempre han sido y son propicias para visitar exposiciones, en este caso les recomendamos pasar por la ermita de San Miguel, de nuevo en La Laguna una exposición de esas de las que todos queremos llevarnos un cuadro.
Hasta el día 8 de octubre la ermita de San Miguel acoge la exposición titulada «Desde La Laguna», del pintor lagunero Juan Clemente. Se trata de 52 cuadros realizados a la acuarela y el carboncillo, todos ellos con el mismo nexo de unión, pues todos representan escenas de nuestro municipio, ya sean urbanas, marinas o campestres.
La técnica de la acuarela, caracterizada por una especial brillantez en los tonos que no ofrece ninguna otra técnica, se presta especialmente para la idea del autor de mostrar una ciudad multicolor y un mar de gran variedad cromática, desde una luminosidad radiante, hasta un día tormentoso, pasando por atardeceres de cielo despejado, hasta amaneceres que pronostican lluvia, hasta, como no, la emblemática imagen lagunera de cielo gris y calles mojadas. Las escenas tratan de ser fieles a la realidad, sin abstracciones, surrealismos u otras tendencias que modifican el paisaje real, visto en todo momento desde la perspectiva del viandante que va descubriendo, sin solución de continuidad, calles, rincones, monumentos, edificios, plazas, claustros, patios y un largo etcétera, así como paisajes marinos que muestran la singularidad de nuestras costas. En todos y cada uno de los cuadros la perspectiva y la composición han sido cuidadosamente seleccionadas en un primer momento, y elaborados ya sobre la lámina de forma precisa, prestándole especial atención al dibujo previo a la utilización del pincel, sobre el que se basa de forma fundamental el resultado final del cuadro.
Por su parte, el carboncillo refleja el clasicismo de una ciudad en blanco y negro, haciendo especial hincapié en el detalle preciso y subrayando el aspecto añejo de nuestro casco histórico. También aquí se ha seleccionado muy detenidamente la composición y la perspectiva, siendo asimismo el dibujo previo primordial, y llevado a cabo de manera precisa.
Esta obra es fruto del trabajo de siete años, desde 2009 hasta hoy, aprovechando ratos libres, pues profesionalmente el autor se dedica a la enseñanza. Al respecto también hay que decir que la afición por la pintura le viene dada gracias a los clásicos; de estudiarlos y admirarlos, de profundizar en épocas, estilos, autores y obras pasó a la parte práctica desde la más absoluta autodidaxia, hasta encontrar algo que se pudiera llamar estilo propio, susceptible de ser expuesto en una de las salas santo y seña de nuestro municipio.
