El futuro incierto del Casino de La Laguna (III)

Algunas de las razones que han hecho y hacen alejarse a los socios del Casino lagunero
Ayer recibimos en la redacción un correo que decía -lo hacemos público con la autorización del Sr. Arvelo- : Miguel Ángel Arvelo, ex- Tesorero del Casino de La Laguna: «Buenos días Julio, he leído tus artículos en el periódico digital que diriges y no puedo estar más de acuerdo contigo. Sabes que hemos hablado muchas veces de la situación de nuestro Casino y lo que nos preocupa».
Por si quieres seguir investigando, te adjunto un breve relato de los hechos sucedidos durante mi última etapa como Tesorero / Contador de la Junta directiva presidida por Juanjo José Pérez. También te adjunto copia de mi intervención ante la asamblea General de Socios, celebrada el 5 de Febrero de 2014.
Compañeros directivos, señores socios; creo que nunca en la historia de esta sociedad se habían producidos un hechos tan lamentables como estos, y que vienen precedidos por los caprichos de una persona; Juan José M. Pérez. Debo empezar diciendo que en todo el tiempo que llevo como directivo del Casino de la Laguna nunca tuve problema alguno ni con los presidentes que antecedieron al actual, ni con mis compañeros de junta, y tampoco con ningún empleado de esta sociedad. En mis funciones como directivo, primero de Tesorero y recientemente de Contador, jamás he desatendido mis obligaciones inherentes al cargo, más al contrario, he tenido que desempeñar muchas otras, siempre con el interés de ayudar a este casino del que me siento orgulloso pertenecer.
El origen de todo este problema surge en cuanto este directivo que les habla, se atrevió a realizar observaciones sobre el incumplimiento de las condiciones establecidas en el contrato del concesionario del restaurante del Casino. Desde ese momento, el acoso y menosprecio hacia mi persona por parte del presidente fueron en aumento, hasta el punto de cesarme primero en mis funciones como contador, sin dar ninguna explicación objetiva al resto de la junta directiva, siguiendo luego con su intención de que dimitiese como miembro de la misma, y terminando por incluir en el orden del día de esta asamblea, la solicitud de mi cese como miembro de la junta directiva que además de vulnerar claramente la Ley de protección de datos, atenta gravemente contra mi honor y profesionalidad, ya que no solo pretende apartarme de cualquier función directiva, sino que de forma miserable trata de ensuciar mi imagen pública en esta sociedad.
El primero intento de socavar mi cometido en esta junta directiva fue la propuesta realizada por el presidente y aprobada el día 20 de septiembre de 2013. Reunión a la que no asistí por encontrarme de viaje y en la que se acordó que se podrían liberar pagos con la única firma del presidente y la nueva tesorera, algo que es ilegal y es claramente contraria a los estatutos de este Casino. En la siguiente junta celebrada manifiesto mi discrepancia con este acuerdo, indicando que es contrario a lo que indican los estatutos y la Ley de asociaciones de Canarias, abundando en el hecho de que el funcionamiento de los pagos se viene realizando con absoluta normalidad y control por parte de este contador, sin que sea necesario adoptar semejante acuerdo. Para perplejidad del que les habla, la respuesta del presidente sin más explicación es proponer mi cese como contador. Ante estos hechos, me planteo presentar mi dimisión, toda vez que no quería provocar un cisma en el seno de la directiva y porque no tenía necesidad de soportar esta situación. Sin embargo y una vez meditado el asunto y consultado con otros compañeros de la junta, entiendo que mi obligación para con los socios es seguir representándoles como directivo, pues ante la actitud de este presidente, cada vez mas dictatorial, creo que dimitir seria como reconocer que mi labor no se realizaba correctamente, cuando era todo lo contrario.
Este presidente debería explicar hoy aquí, ante la Asamblea General de Socios, porque en un solo año el Casino ha tenido tres contadores, ¿Casualidad o es que no se han plegado a sus directrices presidencialistas? Debo recordar a los señores socios que todos los directivos fuimos elegidos para representarles y defender sus intereses, pues así lo mandan los estatutos y así se lo hice saber al presidente. Algunos de mis compañeros de junta fueron testigos de las amenazas y menosprecio que he tenido que soportar de este señor, y también son conocedores, incluso cómplices, de las irregularidades cometidas durante su mandato, especialmente desde que se firmo el contrato con el concesionario, y que pasare a enumerar para conocimiento de todos ustedes.
El 3 de octubre de 2011 se celebra reunión de junta directiva en la que se acepta la candidatura del actual concesionario, conforme a las bases del concurso aprobado al efecto por esta asamblea, donde entre otras obligaciones, figura la de conformar un aval por importe de 60.000 euros, el abono del consumo estimado de agua y luz a partir del primer año y el pago de 500 euros mensuales al casino a partir de enero de 2014 (la propuesta es del concesionario, ya que el pliego establecía inicialmente la cantidad de mil euros).
El 12 de septiembre de 2012, en junta directiva, el presidente propone a instancias del representante del concesionario, que se incumpla el pliego de condiciones que rigió la adjudicación y el contrato firmado a dichos efectos entre este y nuestra sociedad, disminuyendo la cuantía del aval, que pasa de 60.000 a 40.000 euros, además de permitirle la exención del pago de agua y luz, (Tan solo en gasto de electricidad el Casino paga una media de 3.000 euros al mes y 1.200 de agua). Se aprueba dicha propuesta pese a mi negativa reflejada en acta, pues entendí que este hecho perjudicaría gravemente la tesorería del casino, mas aun cuando en apenas tres años hemos perdido un centenar de socios con sus correspondientes cuotas, por lo que entendía que mi deber y el de todos los directivos es velar por la economía de la sociedad, a pesar de que el presidente nos quiera vender que el mero hecho de tener una concesión es más que suficiente.
Lo no se explica ante esta asamblea es que la empresa que explota actualmente el restaurante lo hace a coste cero, (sin pagar alquiler durante dos años), sin contribuir a los gastos de agua y luz, y sin colaborar en los impuestos y tasas municipales en la parte que le corresponde, estando obligado por contrato y por el pliego de condiciones aprobado al afecto.
La continua falta de control por parte de esta junta directiva para con el concesionario, en temas tan importantes como incumplimiento de precios, no aplicación del descuento al socio en días no autorizados para ello, (la última celebración de la “noche en blanco” por ejemplo), permitir que la tasca funcione de modo “independiente” al restaurante, aplicando su “propia” lista de precios, Por último y no menos grave ha sido la aprobación por la junta directiva a instancias del presidente en fecha 20 de septiembre de 2013, de una habilitación de firma de pago al presidente y la tesorera, saltándose así la necesaria firma del Contador, en un claro intento de evitar cualquier control de los pagos por quien les habla, en ese momento contador de este Casino, y vulnerando gravemente lo establecido en los estatutos de nuestra sociedad, (artículos 32.7 y 36.1) que requiere obligatoriamente de las firmas del Tesorero y Contador para liberar cualquier pago que se efectué.
Estos y no otros son los verdaderos motivos por los que el presidente, en su afán de controlar en exclusiva el funcionamiento de este Casino, ha vendido como una “falta de confianza” el que yo le indicara en reiteradas ocasiones las irregularidades que he mencionado, además de transmitirle las quejas que muchos socios me hacen llegar en relación al funcionamiento del bar restaurante.
Asumo como directivo que nuestra función más importante es velar para que los intereses de este Casino y sus socios estén por encima de cualquier otra circunstancia, sin embargo el presidente entendió mi defensa de esta sociedad como un ataque personal hacia su gestión, demostrando con esto su poco talante y exceso de autoritarismo e iniciando a partir de entonces una persecución contra mi persona.
Todos estos hechos producen mi rechazo y desconfianza justificada hacia la labor de este presidente, ya que al quebranto económico causado a la sociedad, añado la persecución y amenazas hacia mi persona, además del daño moral y a la imagen profesional (incluyendo mi nombre en una carta pública), y todo por el simple hecho de discrepar con su actuación y defender el interés común de todos los socios.
Por todo ello; solicito en esta asamblea la dimisión inmediata del presidente por el incumplimiento grave de los estatutos y de la ley 4/2003 de 28 de febrero de Asociaciones y fundaciones. También he de comunicar a esta asamblea que he emprendido las acciones legales oportunas, entre ellas, la denuncia ante la agencia Española de protección de datos, además de presentar mi dimisión como miembro de la junta directiva del Casino de la Laguna, por discrepar abiertamente con la gestión del presidente.
En el Casino de la laguna, a 5 de febrero de 2014.
