«Soplan vientos cotidianos opuestos. Efecto Foëhn: brisas de mar y de tierra» (y II), por Luis Manuel Santana Pérez

Vientos suaves circulan sobre laderas inclinadas del valle de La Orotava, soplando brisas de valle y brisas de montaña.
Durante el día, el aire en las laderas despejadas de montaña provoca que el relieve se caliente de manera muy rápida, de tal manera que asciende con facilidad por la superficie de ésta. En cambio, por la noche, el aire en contacto con la pendiente montañosa se enfría de manera más rápida y se torna más denso, provocando que el aire frío descienda por acción de la gravedad.
Estos movimientos de aire se producen especialmente en terrenos montañosos rocosos o con praderas, reduciendo sus efectos los bosques y grandes construcciones. Observemos cómo las brisas de valle se producen durante el día y las brisas de montaña por la noche. (ver figura 3. Brisas de valle y de montaña. Vientos anabáticos y catabáticos).
Qué es un viento anabático, se trata de aquel que sopla de manera ascendente por la pendiente montañosa. También se le conoce por «brisa de valle«. Estos vientos suceden durante el día con tiempo soleado en calma. En la cima de la montaña, zona con más baja presión que en la base, el aire fluye hacia esa zona en un proceso adiabático, y como el aire del valle está más caliente que en lo alto, se produce un viento húmedo y fresco que se eleva por la ladera y a su paso se condensa progresivamente en gotitas. Es común que el aire ascendente, se vaya enfriando por la altura. Aunque estos vientos no son muy fuertes, su presencia puede producir, muchas de las veces, neblinas o nubes orográficas, el llamado “mar de nubes” sobre las laderas.

El viento catabático, descendente, frecuentemente se produce de noche por un proceso físico opuesto. El viento frío se origina por enfriamiento radiativo en el punto más alto de una montaña, mientras la base de la montaña más caliente se crea una zona de más baja presión. Comienza a producirse a primeras horas de la noche cuando la radiación solar cesa y el suelo se enfría por emisión de radiación infrarroja. Como la densidad del aire se incrementa con el descenso de la temperatura, el aire fluye o “cae hacia abajo por la acción de la gravedad”, produciéndose un calentamiento por compresión, aunque sigue permaneciendo relativamente frío. (Ver figuras 4 y 5. Vientos de valle y rosas de viento trihorarias en la medianía alta del Valle de la Orotava).
Durante el periodo nocturno 0 h a 6 h y 21 h a 24 h, soplan vientos débiles en el sector sureste a norte y en la dirección norte son dominantes: el movimiento descendente del aire sobre el valle se denomina: efecto catabático. En las primeras horas de la mañana, periodo de transición noche/día, 6 h a 9 h, y el periodo diurno 9 h a 18 h, los vientos aumentan ligeramente sus velocidades y cambian drásticamente las direcciones; soplan vientos débiles en el sector noroeste a norte, en la dirección norte son dominantes; el movimiento ascendente del aire sobre el valle se denomina: efecto anabático. En las primeras horas, transición día a noche, periodo vespertino 18 h a 24 h, los vientos disminuyen sus velocidades y cambian paulatinamente sus direcciones, los vientos débiles soplan en el sector norte a sur y en las direcciones norte y sur son frecuentes.
Por ello, en general, en el periodo nocturno los vientos son muy débiles a débiles y soplan preferentemente en la dirección sur. En el periodo diurno los vientos son débiles a moderados, las intensidades del viento aumentan ligeramente, los vientos arrecian, y cambian progresivamente sus direcciones. En general, las intensidades y direcciones del viento cambian a lo largo del día. El efecto anabático – catabático se hace sentir notablemente.
REFERENCIAS
Agencia Española de Meteorología. AEMET
https://meteoglosario.aemet.es/es/termino/1028_brisa-de-ladera
https://meteoglosario.aemet.es/es/termino/953_brisa-de-valle
Viñas, J. M. http://www.divulgameteo.es/ampliab/5/63/El-efecto-foehn.html
Luis Manuel Santana Pérez,
físico, experto en meteorología y colaborador del MUNA, Museo de
Naturaleza y Arqueología.

LEYENDAS DE LAS IMÁGENES
FOTO DE PORTADA. Efecto Föehn en Degollada del Bailadero en la crestería de Anaga, cumbre de Taganana, producido cuando el aire húmedo asciende por la ladera noreste de la isla: ladera de barlovento. El aire ascendente se enfría, aumentan su humedad y velocidad de desplazamiento, y a partir de cotas superiores a 750 m, el proceso de coalescencia de las gotitas acuosas, aumenta su concentración y diámetro en el estrato nuboso, las gotas caen al suelo o se adhieren a los obstáculos que encuentran en su desplazamiento; una vez sobrepasado la Hilera o Degollada de montaña, el aire desciende por la ladera suroeste: ladera de sotavento, aumenta la temperatura del aire, disminuyen la velocidad del viento y la humedad del aire
Figura 1. El efecto Föehn es producido cuando el aire se ve forzado a ascender para atravesar una cadena de montaña. La temperatura al pie de la ladera a barlovento es inferior a la registrada al pie de la ladera a sotavento.
Figura 2. Efecto Foëhn en cumbres elevada, la cordillera Dorsal separa vertientes antagónicas. El efecto meteorológico cotidiano es una característica física que distingue a los ecosistemas. Imagen obtenida cerca del Observatorio de Izaña (2367 m), situado encima de la capa de estratocúmulos típica de la troposfera canaria, capa atmosférica seca, excepto pocos días lluvioso cada año en las que se registran algunas precipitaciones intensas. La imagen muestra los contrastes de laderas a barlovento y sotavento, presencia o ausencia del “mar de nubes”, donde existen lugares entre 1600 m a 1750 m, degolladas, donde la nubosidad se desborda sobre el relieve, Altos del Valle de Güimar – Arafo. (Foto obtenida de Lázaro Sánchez Pinto).
Figura 3. Los vientos de ladera se generan por el gradiente de temperatura, que se produce al tener lugar un calentamiento de la superficie, durante el día y un enfriamiento durante la noche. De esta forma durante el día se forman corrientes ascendentes de aire sobre las laderas, conocidos como vientos anabáticos y descendentes durante la noche, conocidos como vientos catabáticos. Gráfica a partir del blog de Sara Avilez, 28 septiembre 2014.
Figura 4. Vientos casi imperceptibles ascendentes soplan sobre el Valle. Durante el día, el aire marino húmedo septentrional, despedido por el anticiclón de las Azores, recalentado por la superficie marina, llega a costa canaria y se ve forzado avanzar sobre la ladera homogénea inclinada del Valle, sopla el viento anabático, y en su lento transcurrir disminuye lentamente su temperatura y aumenta su contenido acuoso, hasta el punto de formar nubosidad orográfica estratiforme poco desarrollada. Una franja estrecha longitudinal del Valle habitualmente recibe ligeras lloviznas, o está inmersa en un ambiente húmedo notable. (Foto José López Rondón).
Figura 5. Rosas de viento diarias en la medianía alta del Valle de la Orotava para justificar el fenómeno meteorológico vientos anabáticos – vientos catabáticos. Un día escogido aleatoriamente y representativo de la estación veraniega, 10 de agosto de 2019; velocidad media 4.5 Km/h, poco ventoso.
