SANIDAD PÚBLICA: DECIR LA VERDAD (IV Y FINAL)
Carlos García.
Médico.
Intersindical Canaria
Las caóticas situaciones en los servicios de urgencias y en la atención especializada demuestran un fracaso de la atención primaria tan olvidada por nuestros políticos. Los problemas en la salud mental y drogodependencias empeora la situación. La deficiente atención socio sanitaria sobrecarga nuestros hospitales convirtiéndolos en geriátricos por no disponer de hospitales de menor nivel y de centros hospitalarios para esas patologías. ¡Otra gran mentira de nuestros políticos: los hospitales del norte y sur de Tenerife ¡. Cuantas décadas engañando al pueblo con su apertura, sus inauguraciones, sus retrasos, sus carteras de servicios…
De igual modo que desde el Gobierno de Canarias se invita a la población a manifestarse públicamente en contra de los recortes recibidos desde Madrid, o de la reducción a la ayuda del transporte, manifestaciones que apoyamos muchos, también debemos pedir a nuestro pueblo que se manifieste contra esta política que nos aplican nuestros gobernantes locales. Hay que insistir en las denuncias, incluso ante los Juzgados, por una vulneración de unos servicios que nos hemos merecido a través del pago de nuestros impuestos, de nuestras cotizaciones. Hemos cumplido con nuestro abono económico durante años, durante nuestra vida laboral ante el Estado y la Comunidad Autónoma y ahora, en el momento en que precisamos recibir lo pactado por nuestro pago, se nos niega. Parece algo fraudulento. Hemos pagado y ahora nos niegan lo que nos deben y tenemos derecho.
Por todo ello no hay que callarse. Basta ya de seguir humillando la cabeza. Tenemos que sacudirnos de esa “cultura” que nos han venido imponiendo año tras año de que todo es inevitable, de que no existe otra salida, de que hay que aceptar, nosotros, los ciudadanos, lo que ellos imponen pero que no se aplican a si mismos.
Se pueden y se deben reformar administraciones en este estado en el que vivimos: centrales, autonómicas y locales. Nuestro modelo político precisa de una reforma inmediata y profunda porque es el responsable de los dos tercios del gasto público. Nuestra crisis poco tiene que ver con los salarios de los trabajadores ya que un 60% de estos ganan menos de 1.000 euros. Y nuestras pensiones no son nada elevadas, con una media de 750 euros. La razón de nuestra crisis es el modelo de estado, secuestrado por los políticos y sus partidos en franca conexión con los grupos financieros y económicos, verdaderos mandamases de nuestras vidas. Ya no nos gobiernan los políticos que elegimos…Las ayudas económicas no van al pueblo sino a los grupos financieros y a los bancos, por otra parte tremendamente politizados culpables directos de la situación actual.
No podemos soportar más recortes, más impuestos, menos servicios sociales. Sobran políticos, prebendas y beneficios a los de siempre, sobran presiones externas económicas. Se debe volver a una DEMOCRACIA, al poder del pueblo. No queremos ni permitamos tanta corrupción y despilfarro en nuestra sociedad. Necesitamos más transparencia y menos injusticias sociales. Nuestra clase media ha ido desapareciendo y se produce una bipolaridad entre los ricos, cada vez más, y los pobres. Este sistema es ineficiente. Habrá que cambiarlo.
Pero mientras, hay que decir la verdad, con la voz alta y sin miedo a hacerlo. Nos va la vida y la salud, nunca mejor dicho, en ello.
