La Laguna vivirá hoy la 73 edición de la Romería Regional de San Benito, Santo abogado protector de las mieses de Tenerife

Queremos resaltar la gran y desinteresada colaboración de Juan Rodríguez «Juanitillo» y su grupo dando realce al cortejo que precede al Patrón y protector de los campos de la Isla.

La Laguna vivirá hoy una de sus fiestas más importantes, declarada de Interés Turístico Nacional, como es la Romería Regional de San Benito Abad, que contará con más de 60 carretas, barcos, danzas, ganado, rondallas y parrandas de todo el Archipiélago. El recorrido será muchísimo más corto que hace dos años, y no se sabe cómo se resolverán los problemas que se puedan presentar en esos escasos 1.800 metros en los que se tienen que mover más de 60 carretas y varios miles de personas. Se trata de una situación heredada sobre la que el nuevo alcalde, Luis Yeray Guriérrez, ha declarado a nuestro periódico que: «el próximo año recuperaremos el trayecto histórico y la Romería Regional de San Benito Abad pasará de nuevo por la Calle La Carrera, de donde no tenía que haber salido nunca», añadiendo que «esperamos de la comprensión de todos para que en ese recorrido tan corto no tengamos problemas de atasco. Es importante seguir las recomendaciones de las personas que van organizando el cortejo».

A las 12,00 horas, la Romería, partiendo de San Benito, continuará por Marqués de Celada, Calle Adelantado, Plaza de la Concepción,  Calle de Ascanio y Nieves, San Agustín, Juan de Vera -por delante de La Catedral- y Herradores hasta San Benito de nuevo. A partir de las 16 horas, GRAN BAILE en el escenario de la calle Marqués de Celada (San Benito).

Un año más, las parrandas con sus cantos elogiarán la romería en honor a San Benito, Así lo hicieron en el pasado, como consta en los archivos y hemerotecas, los escritores más relevantes:

Luis Diego Cuscoy, cuando aún los alrededores de la ermita de San Benito eran campos de trigo dijo: “Traer lo tradicional de la mano, sacarlo de sus silencios, de sus valles escondidos, de esa paz dormida que alborozan alondras y canarios”.

Para el periodista y escritor lagunero Luis Álvarez Cruz: “La Laguna, la primera ciudad agrícola de la Isla, le rinde culto a San Benito, para lo cual no sólo ha creado una tradición, sino que la ha recreado, haciéndola florecer en el reseco tronco de la historia”.

El entrañable Padre Adán (José Miguel Adán) dijo a finales de los años cincuenta: “La romería de San Benito ha venido a ser y es la más auténtica de nuestras Islas”.

Para el insigne catedrático de la Universidad de La Laguna don Elías Serra Rafols, la romería era un homenaje al campo: “En la romería de San Benito quiero ver un homenaje de la Isla entera a esos honrados hombres que arrancan de la tierra nuestro gofio de cada día”.

Al recordado alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, don Juan Rodríguez Doreste, tampoco le pasó desapercibida la romería, de la que dijo: “El tesoro de San Benito tiene su hontanar en entrañables vetas de la tierra, arrancando por la mano, el corazón y la fantasía del campesino, último gran señor de nuestras Islas”.

Para otro escritor y periodista como fue Alfonso Garcíarramos: “La romería de San Benito es un río de campo que corre por la ciudad. El alma isleña, asomada por canciones que camina, guitarra y cirio, detrás del santo”.

Olga Darias, dijo un día por San Benito: “La ofrenda al santo va en el fruto prometido, en la flor, la belleza y la copla”.

Otro insigne escritor e investigador, don Enrique Roméu Palazuelos, Conde de Barbate, y lagunero de adopción, dijo: “Nunca ninguna apoteósis fue tan alegre, tan clara como la romería de San Benito”.

El poeta lagunero, Carlos Pinto Grote, solicitó a los ciudadanos que “llevemos todos nuestra ofrenda con la paz en el corazón, y la dejemos a los pies del Santo Abad para que la bendiga y nos bendiga”.

A cualquier descendiente de los viejos vecinos de San Benito, cuando ve al Santo pasar por la torre de la Concepción y ésta le repica el tajaraste, las nostalgias le traspasan la carne y, por los litorales del corazón, regresan de nuevo a flor de piel, para quedar anclados en ese hueco donde las lágrimas forman una unidad de emociones con los recuerdos de los viejos habitantes del barrio de los “Peludos”. Eso no lo puede sentir una persona con intereses muy distintos a los de los buenos laguneros. Como dice la canción: ¡Ni se compra, ni se vende el cariño verdadero! ¡¡¡Viva San Benito!!!

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