JESÚS DEL GRAN PODER DE SEVILLA NO CAMBIÓ EL COLOR MORENO

Por Lorenzo Delgado  González

 

 

 

Nos han dejado al Cristo Blanco, le han quitado la pátina del tiempo, y encima engañando a los laguneros como pude comprobar a través del enlace de este digital que reproduce una entrevista de la COPE (como no puede ser de otra manera).

 

En Sevilla la venerada imagen de Jesús del Gran Poder ha quedado negra, no como aquí ¿Seremos más ignorantes?

Varias han sido las restauraciones que, con mayor o menor fortuna, se le han realizado al Gran Poder de un modo documentado. Por un lado, sabemos que en 1776 interviene, como en el paso procesional, el escultor Blas Mölner colocándole nuevas espinas en la corona. Desde ahí hasta 1977, fecha en la que tiene lugar la desafortunada actuación de Peláez del Espino, el Señor va adquiriendo la tez morena con la que lo conocemos y se le empieza a llamar popularmente “El Divino Leproso o el Cisquero de San Lorenzo”.
Peláez, en una dramática operación hace una nueva estructura interna metálica que está a punto de terminar con la materialidad lignaria corporal de la escultura.

Para sanear esas deficiencias, en 1983 los hermanos Raimundo y Joaquín Cruz Solís actúan integralmente en la escultura, exceptuando el rostro. En esta restauración se recupera la integridad interna de la madera alterada en 1977 y se  recoloca el tercer apoyo al Señor para evitar daños en las salidas procesionales.

De nuevo los hermanos Raimundo y Joaquín Cruz Solís, técnicos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, actuaron sobre la talla en el año 2006.

 

La restauración, que duró un mes, tuvo como objetivo frenar el deterioro existente en los materiales polícromos de la obra por el paso del tiempo, con el consecuente desprendimiento del estrato de color, y por las inadecuadas intervenciones realizadas para reponerlos o camuflarlos, lo que ha provocado no sólo el deterioro material sino también estético de la escultura.

Los trabajos consistieron en la fijación del conjunto polícromo, la eliminación de depósitos superficiales de polvo y humo en la superficie, y la limpieza de la policromía de la cabeza, pies y la mano derecha, con eliminación de los repintes y barnices posteriores a la ejecución de la pieza por parte del escultor cordobés Juan de Mesa (1620), lo que permitió descubrir una serie de regueros de sangre que permanecían ocultos en la zona de la nariz, oreja derecha, frente, cuello y lacrimales. Del pie derecho se rescató buena parte de la policromía original y la corona de espinas recuperó su tono verdoso. La mano izquierda sólo se ha limpió ya que su policromía estaba prácticamente desaparecida por efecto del roce de los devotos en el besamanos.

«En La Laguna hay mucha falta de ignorancia». Y como dice el amigo Andrés Chávez: «Y mucho culichiche»

PD: ¿En España no tenemos restauradores? ¿La Laguna no tiene universidad? Cada vez existe menos vergüenza ¡Viva el etiqueta negra! Y no me refiero al traje de la Esclavitud.

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