El PP denuncia que La Laguna rompe una de las señas culturales de las Fiestas del Cristo al excluir a la Orquesta Sinfónica de Tenerife

El portavoz popular, Juan Antonio Molina, lamenta que esta cita histórica con más de 22 años de historia se sustituya por una orquesta de nueva creación e impulsada por el Consistorio municipal
El Partido Popular en La Laguna muestra su profundo rechazo y una gran preocupación ante la decisión del grupo de gobierno del Ayuntamiento al prescindir, por primera vez desde 2003, de la participación de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) en las Fiestas del Santísimo Cristo de La Laguna.
El portavoz del PP lagunero, Juan Antonio Molina, tacha de «incomprensible» la decisión adoptada por la corporación municipal «al romper con una de las tradiciones culturales más arraigadas y valoradas por los laguneros durante más de veinte años».
«No tiene razón de ser que este concierto, que era una de las fechas marcadas con ilusión de las Fiestas del Cristo, se sustituya por uno de la Orquesta Sinfónica de La Laguna para regocijo de las formaciones políticas que gobiernan», asegura Molina.
Además, añade que «no solo se trata de una pérdida de seña cultural, sino un incremento en el coste económico de las fiestas». «Al prescindirse de la OST, ya no se cuenta con la financiación del Cabildo de Tenerife, que era quien sufragaba el concierto, y eso significa que a la nueva orquesta se le pagará íntegramente con el dinero de los laguneros», aclara.
Molina afirma que «es preocupante que se haya optado por sustituir una institución cultural con casi un siglo de historia y reconocimiento internacional por una formación musical creada el año pasado e impulsada por el propio Ayuntamiento. Lo ideal hubiera sido complementarlas en la programación de las Fiestas».
«Nadie discute, ni rebate, que puedan impulsarse nuevos proyectos musicales desde La Laguna pero hacerlo a costa de eliminar una tradición de más de dos décadas, constituye un grave error político y cultural», incide el portavoz popular.
En este sentido, apela a la coherencia y el sentido común y solicita que reculen en la decisión. «La Laguna tiene capacidad para apoyar nuevas iniciativas culturales sin necesidad de sacrificar aquellas que forman parte de la historia de la ciudad», comenta. «No se necesitaba elegir entre tradición e innovación y el Gobierno ha enfrentado ambas cosas para imponer una decisión que nadie había reclamado», concluye.
