EL NIÑO DE LOS AFLIGIDOS DEL SANTUARIO DEL STMO. CRISTO DE LA LAGUNA. Por Julio Torres Santos

El Niño de los Afligidos de La Laguna
En el inventario del Convento Mayor de San Miguel de las Victorias consta que en 1756 se perfeccionó la iglesia y se hicieron en ella dos retablos, uno de ellos dedicado a la advocación de San Nicolás de Bari, a expensas de don Manuel Dapelo Saviñón (natural de Cádiz y establecido en Tenerife, donó en 1756, a la Iglesia de los Remedios de La Laguna la imagen genovesa del Cristo de La Columna). Ya en 1729, consta que un familiar de aquél, don Nicolás Saviñón, dio el oro y pinturas para el altar donde está el quadro de San Nicolás de Bari, concluyéndose más tarde el retablo antes mencionado. Tres años después (1732), don Nicolás Saviñón, apellido de ilustre descendencia en La Laguna de los siglos XVIII y XIX, hizo traer desde la ciudad de Génova para colocar en el altar de San Nicolás de Bari del templo de San Francisco, un Niño Jesús de singular hermosura y muy devoto. Y dice el guardián Felipe de San Francisco que esta talla de madera policromada se colocó dentro de una urna con pilares salomónicos sobredorados, con vidrieras por todos los lados para que pudiera verlo bien la devoción de los fieles. Ése fue el siglo en el que se introdujeron en Tenerife la mayor cantidad de imágenes procedentes de Génova.
El incendio ocurrido en 1810 en las edificaciones de San Miguel de las Victorias hizo pensar a algunos que la imagen del Niño Afligido había desaparecido. Sin embargo, como ha planteado recientemente Pablo F. Amador Marrero, ni Tarquis ni Hernández Perera repararon en la posibilidad de que este Niño Jesús sea el que actualmente se conserva en el Santuario del Stmo. Cristo de La Laguna.
Devoción popular y adoración de los Reyes al Niño Afligido de La Laguna
Ayer, para despedir al niño y ver a los Reyes, fueron incontables las personas que todo el día desfilaron ante el Nacimiento Franciscano.
El miércoles, mañana, principia el quinario al Niño Afligido, devota efigie que se venera en esta iglesia.
Los actos del quinario se recitarán durante las misas de ocho.
Acabarán los cultos con la comunión terciaria del domingo y sermón.
Terminadas las fiestas de Pascuas, con la de Reyes, se quitó hoy el Nacimiento.
Las cosas han vuelto a su estado normal.
No será hiperbólico decir que, sin faltar uno, han desfilado, varias veces, todos los niños de La Laguna y sus campos ante la cueva de Belén, de San Francisco, hallando siempre maravillas y cosas nuevas que admirar.
En la función solemne del 3 de enero de 1919 predicó en el Santuario del Cristo el señor Beyro y Martín. En la de la mañana siguiente, dados los repetidos ensayos, se esperaba que el maestro Puig interpretara finalmente su gran composición. Las expectativas también se dirigían a los actos religiosos del día 6 de enero, pues se espera resulten hermosos, dados los preparativos de los Reyes, pajes, siervos, que se vienen haciendo. Tras la anhelada aparición de la estrella, se produjo la llegada de los Reyes Magos de Oriente y a continuación misa pastorela. Por la tarde, se corrió la estrella y, tras una breve platica, los Reyes entregaron sus dádivas al divino Infante. Finalizó el acto con la adoración de los orientales monarcas y sus séquitos al Niño de Dios y los circunstantes bésanle después el pie, en tanto que en el coro se cantan villancicos, despidiendo así la actuales Pascuas.
La prensa local se hizo eco del éxito de esta celebración, destacando especialmente la mucha animación que hubo en las fiestas de los Reyes, así como los fastuosos trajes de los orientales, señores y más séquito, que estaban deslumbradores. Asimismo, relataron que lo monarcas orientales, al entregar las ofrendas, recitaron, con verdadero gusto, sentidos versos. El templo y portales eran reducidos para contener el gentío.
