El Cabildo destina 32.000 euros para las obras de emergencia de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de Santa Cruz, mientras el Butisterío de la de La Laguna sigue a la espera de una urgente interveción ¿Hasta cuando?
Los trabajos incluyen actuaciones en las fachadas y en los bancos del templo tras el temporal del pasado 19 de octubre. Mientras se interviene en Santa Cruz, en La Laguna el bautisterio de la Concepción corre peligro al filtrarse agua desde el techo y nadie mueve un dedo
El Cabildo de Tenerife destina 32.000 euros para la ejecución de las obras de emergencia en la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, en Santa Cruz de Tenerife. El templo sufrió daños en las fachadas y en algunos bancos durante el temporal de lluvia del pasado 19 de octubre que serán ahora reparados por la Corporación insular.
El consejero de Cultura y Patrimonio Histórico, Cristóbal de la Rosa, señala que “hemos actuado con rapidez para solventar el problema de la Iglesia de la Concepción, ya que sufrió algunos daños en la fachada este y sur.. Tras la valoración de los daños por parte de los técnicos de Patrimonio Histórico, vamos a ejecutar unos trabajos para reparar las humedades en las fachadas y en algunos bancos, que tienen un revestimiento de lana de vidrio colocado debajo de los asiento para mejorar la acústica del templo”.
De la Rosa explica que desde el primer momento el Cabildo y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife han estado en contacto para coordinar las actuaciones. Al respecto, ha destacado que la rápida intervención de los bomberos favoreció que los daños al inmueble se minimizaran.
Mientras se interviene en Santa Cruz, en La Laguna el bautisterio de La Concepción corre peligro al filtrarse agua desde el techo
El bautisterio de la histórica iglesia matriz de La Concepción de La Laguna corre peligro, debido a la filtración de aguas desde la techumbre del edificio producto de las fuertes lluvias caídas en los últimos tiempos.
Una parte de la cubierta está desprendida y por ese hueco se presume que, probablemente, haya entrado el agua que, en su caída, arrastró trozos de tejas, encalado y madera, dejando también la huella del lodo.
El deterioro afecta al espacio de la entrada del templo, pero si con la caída de nuevas lluvias se repitiera el episodio de las filtraciones o bien se desplazaran las bolsas de agua ya acumuladas en la techumbre, podrían verse afectadas las dos pilas bautismales, de alto valor histórico y gran antigüedad, que acoge el templo.
La primera de ellas, según los investigadores, es la más antigua de la iglesia y, probablemente, de toda la isla de Tenerife, siendo posterior a la conquista. Se encuentra en la capilla de La Trinidad, fundada por la familia de Roó a principios del siglo XVIII.
Las pilas bautismales del Templo Matriz de la isla de Tenerife son testigos de la historia de Canarias
La pila está realizada en barro melado de color verde y se presume que pertenece a la cerámica sevillana del siglo XV. Cabe destacar que en ella se bautizó a una parte del pueblo guanche, la primera generación de los conquistadores y un grupo de hombres eminentes en santidad, ciencia, valor y literatura.
El sacerdote e investigador José Rodríguez Moure destacaba en sus escritos en relación con la guía histórica del templo lo siguiente: «Que esta pila fue la primera, acredítalo tanto los libros de visita en que desde el primero viene figurando, cuanto la tradición constante que así publica hasta el presente, y también la circunstancia de posibilidad que como en ninguna otra puede concurrir, pues proyectada la fábrica de la ciudad y su parroquia desde las fiestas del Corpus de 1496, y realizado el pensamiento en 1497, trece o catorce meses después de concebido, bien se pudo tener la pila para la fundación de la parroquia».
En el año 1760, dicha pila fue reemplazada por la actual, de mármol, que, según el diario de José de Anchieta, bendijo Gaspar de Gorvalán, siendo asentada por el orotavense Juan Alonso.
La pieza se labró en Málaga por Salvador Alcaraz y Valdés, que la dio Miguel Díaz y consta que la mandó hacer Pedro Joseph Morveque, siendo mayordomo de fábrica, en el año 1752.
En 1755, Salvador Alcaraz informó de que la pila y la tarima costaban un total de 200 pesos de 8 reales, y las imágenes del Cristo y San Juan, 100 pesos.
En atención a la documentación existente, el valor de la obra ascendió a 300 pesos, cantidad que se envió el 16 de agosto de 1759 para que diera comienzo su construcción, la cual duró alrededor de unos 7 meses.
Las piedras de la pila bautismal llegaron a la Isla conjuntamente con las de la cruz de mármol que se ubicó en las plazas de La Candelaria y San Telmo de Santa Cruz de Tenerife.

