Cameristi della Scala recorre las fantasías sobre temas del repertorio operístico italiano del siglo XIX

El programa es tremendamente atractivo desde el punto de vista histórico y estético, pues nos brinda la oportunidad de conocer y apreciar un catálogo injustamente olvidado e incluso denostado por quienes no hace mucho lo han considerado frívolo y artificioso.
Las sesiones se inician con el Concierto para violonchelo, de Vivaldi, para continuar con el Concierto para oboe y orquesta de Marcello, la Fantasía de ‘La Favorita’ de Donizetti para oboe y orquesta de Pasculli, el Vals del Gatopardo de Rota, Une larme, Romance para violonchelo y orquesta de Rossini, cerrando la Fantasía de «Aida» de Verdi para violonchelo y orquesta de Mancinelli.
A lo largo del Romanticismo, el repertorio para piano (el instrumento romántico por definición) y de cámara se centraba fundamentalmente en dos repertorios: las obras de concierto, destinadas al lucimiento personal del virtuoso/compositor y por otro lado las de ámbito doméstico, generalmente, destinadas al consumo del intérprete amateur. Pero además, existía un ámbito común a ambos repertorios, que en el siglo XIX se conoció como «repertorio de salón». Este espacio urbano y cosmopolita que se originó gracias a la nueva clase social que emergió en el París burgués posrevolucionario y que se extendió a otras grandes urbes europeas como la Viena de la era Bidermeier o el Londres victoriano, no era sólo un espacio físico: era también un espacio inmaterial, habitado por la excitable imaginación romántica, un territorio mundano, informal y hedonista. En el romanticismo la «fantasía» se tiñó de una significación especial—de ahí que surgieran variantes de títulos elocuentes como reminiscencia, paráfrasis o evocación. En realidad, la fantasía romántica y sus derivados no eran otra cosa que variaciones sobre una obra (generalmente una ópera) ya escrita: de ahí que los compositores reconocieran en el título la autoría de la obra en la estaba inspirada.
Las óperas del repertorio belcantista (Rossini, Bellini y Donizetti) y sobre todo las de Verdi, probablemente el compositor más versionado de la historia, se convirtieron en una fuente inagotable para los compositores de fantasías, debido a la calidad y belleza de sus melodías y a la brillantez de su virtuosismo vocal, de su coloratura. Lejos de componer obras largas y laboriosas, como la sonata o la sinfonía, los virtuosos adaptaban números de ópera que normalmente eran bien conocidos por el público burgués que asistía regularmente a la ópera. De esta manera, el intérprete lograba brillar por su técnica y musicalidad, pero también demostrar que eran verdaderos compositores capaces de usar su imaginación para crear una nueva obra a partir de otra escrita por otro compositor.
I Cameristi della Scala ha actuado en los teatros y salas de conciertos más prestigiosos del mundo. En los últimos años han tocado en Paris en la sede de la Unesco y en la Salle Gaveau, en el Teatro de la Opera de Varsovia, en la Sala Tchaikovsky de Moscú, en la Tonhalle de Zurich y de gira por España, Alemania, Francia, Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca, Polonia, Letonia, Lituania, Serbia y Turquía.
