Agüeros canarios en la Noche de San Juan (y III)

Agüero de los papeles
La soltera que le ronden por su cabeza varios nombres de chicos que le gusten, deberá escribirlos en varios trozos de papel que, una vez doblados depositará en un lebrillo con agua, dejándolo al sereno la noche de la víspera de San Juan Bautista, pero no sin decir antes la siguiente oración:
“San Juan, San Juan Santo,
Santo sin haber nacido,
de mi Dios buen consejero
por alférez escogido:
por estos papeles te pido
que me traigas a mis ojos
o a mis oídos
el nombre de mi esposo o marido;
sí es de cerca que lo vea pasar
y si es de lejos que lo oiga llamar” .
El papel que amanezca abierto indicará a la joven el novio que deberá elegir, o el nombre de quién será su futuro galán, si no tuviera amoríos.
Agüero del higo pico
Este curioso agüero de los caseríos más aislados, consiste en tomar tres higos picos con sus flores aún en capullo, frutos que, una vez que se le asignen los nombres de los pretendientes deseados, deberá poner la enamorada al sereno, siendo la humedad de este agente atmosférico la que abra la flor que le revele el nombre de su amor.
Agüero de la sal
Es muy efectivo para saber el nombre del futuro novio, hacer tres paquetitos conteniendo sal y arrojarlos a la calle. Vigilando tras la ventana, la muchacha deberá esperar a que un joven los recoja, momento en que saldrá para preguntarle su nombre, que se corresponderá con el del joven que un día la corteje. Es de creencia popular que, en la mayoría de los casos, el galán que haya cogido los paquetitos quedará prendado de la fémina que los arrojó a la calle.
Agüero de la flor
Un ramito de flores tirado a la calle, constituye un reclamo muy efectivo para conocer el novio deseado, e incluso para adivinar la nacionalidad del mismo, pues Elizabeth Murray dice en 1859 que si pasaba un cochino y se comía las flores, era signo de que el galán no sería de nacionalidad española . Asimismo se cree que si el joven regala el ramito a otra chica que no sea la que lo tiró, la afortunada muchacha encontrará pronto quien la corteje.
Agüero de la voz
Para las muchachas casaderas que tengan paciencia, se recomienda que estén atentas la mañana de San Juan a las voces que suenen en su calle, pues el primer nombre de varón que oigan se corresponderá con el de su futuro marido.
