Vecinos de la ciudad (VII). Biografía vs. retrato: CAROLVS III D.G. HISPAN. ET IND. REX

La sala de exposiciones de la Casa de los Capitanes muestra hasta el 15 de diciembre la exposición Vecinos de la ciudad. Retratos en San Cristóbal de La Laguna (siglos XVI-XIX).

Este dibujo muestra la efigie de Carlos III enmarcada en un óvalo recubierto con roleos, hojillas, veneras y símbolos reales como coronas y espadas. Apea sobre dos escudos, el de la izquierda de España y el de la derecha con las columnas de Hércules, que son símbolo de la grandeza y extensión de los territorios de la monarquía hispánica. Está firmado y fechado en la zona inferior como «Laurentius Monte-mayor f. Anno Domini 1761».

La inscripción revela la autoría del diseño por parte de Lorenzo Domingo Joaquín de Montemayor Vera y Cisneros (1740-1813), un destacado miembro del linaje de Montemayor, tan respetable en La Laguna, con importantes antecedentes y consecuentes familiares. El origen se encuentra en Santaella de la Rambla (Córdoba), pero una rama pasó a los municipios sevillanos de Tomares y Pilas antes de llegar a Canarias. El autor del dibujo no pertenecía a un clan de artistas, sino de ilustrados y gestores de la marina y el comercio americano. Su padre fue el capitán Juan de Montemayor Gamero y Castro, natural de Sevilla, que llegó a Tenerife en torno al año 1709. Pocos después casó con Ana María de Vera y Cisneros, y ambos reunieron un importante patrimonio en su domicilio, mientras él desempeñaba diversos cargos como el de administrador de la Real Aduana del Puerto de la Cruz.

El autor de este dibujo, de indudables virtudes cívicas, fue abogado de los Reales Consejos y ocupó el cargo de síndico personero de la isla de Tenerife, puesto que en octubre de 1808 promovió la creación de una Junta Suprema para defender en Canarias la legitimidad de Fernando VII al trono. Existen abundantes noticias sobre su dedicación a la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de la que fue socio fundador (1777) y director (1784). En su seno alentó actividades muy diversas, relacionadas con los avances que nobles y artesanos intentaban procurar a la agricultura, a la industria, a las letras y al comercio. De la misma manera, pertenecía a la Noble Esclavitud de San Juan Evangelista, y era licenciado en jurisprudencia, asesor subdelegado de los Reales Cuerpos de Artillería e Ingenieros y del Real Consulado Marítimo y Terrestre de Canarias y, por último, administrador de las Reales Tercias de la Hacienda de Tenerife. En 1775 casó con Mónica María de los Remedios de Róo y Álvarez del Real. El hijo que engendraron, Lorenzo de Montemayor y Róo (1779-1850), apoyó a su padre en 1808 en la tarea de que los regidores de Tenerife fueran los primeros en reconocer a Fernando VII en el Archipiélago. Estuvo casado con Tomasa Key y Muñoz (1784–1860), con ascendientes provenientes de Irlanda [figs. 86-87].

Gracias a los datos biográficos reseñados de los Montemayor pueden conocerse más y comprenderse mejor algunos de los apoyos que tuvieron los Borbones en territorios periféricos como Canarias. El primero de los representantes apoyó al iniciador de la dinastía borbónica, Felipe V, aún con autoridad inestable. Su hijo hizo lo mismo con Carlos III, perfecto ejemplo del ideario de la Ilustración, con la realización de este dibujo tan desconocido que quizá sirviera para estimular el conocimiento de su imagen tan solo dos años después de subir al trono. El último, patriota convencido, sostuvo con entrega a Fernando VII en unos momentos especial-mente difíciles para la independencia española, que inauguraban una época nueva.

 

 

 

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