Vecinos de la ciudad (III). Proemio

La sala de exposiciones de la Casa de los Capitanes muestra hasta el 15 de diciembre la exposición Vecinos de la ciudad. Retratos en San Cristóbal de La Laguna (siglos XVI-XIX).

Afortunadamente, no tenemos por qué
parecernos a nuestros retratos
Anatole France (1844-1924)

El proyecto Vecinos de la ciudad. Retratos en San Cristóbal de La Laguna [siglos XVI-XIX] queda fundamentado en una premisa básica: el estudio de la retratística como medio idóneo para el conocimiento del pasado, sin eludir lo que pueda derivarse y aprehenderse de representaciones dadas a una interpretación contextual. Así pues, principios artísticos, históricos y sociológicos tienen cabida en este volumen que es complementario a una exposición homónima, con la cual la Concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de La Laguna y la Dirección General de Pa-trinomio Cultural del Gobierno de Canarias conmemoran el XIX aniversario de la inscripción de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Si para esa celebración durante años anteriores el interés se centró en el templo de San Agustín y el patrimonio doméstico llegado desde el Nuevo Mundo, en esta ocasión el objeto de análisis es variado y muy complejo. Los retratos han formado parte de la historia de la ciudad desde el mismo tiempo de su fundación a finales del siglo XV; y desde entonces, ya fuera de una forma u otra, las efigies e imágenes de sus vecinos han sido testigos de la vida cotidiana de una población que se convirtió en escenario privilegiado para todo tipo de sucesos y acontecimientos festivos. En este sentido, no debe obviarse que hasta la llegada del constitucionalismo decimonónico La Laguna fue capital de Tenerife y que, por norma general, en ella residieron las máximas autoridades de la política civil y religiosa que vivían en la isla. Entre sus habitantes se encontraron a menudo vicarios, eclesiásticos influyentes, comisiona-dos del Santo Oficio, padres provinciales, regidores, corregidores y por último capitanes generales, aunque durante la década de 1720 el marqués de Valhermoso, máximo raspón-sable de la seguridad militar del Archipiélago, ya mudó su domicilio al puerto de Santa Cruz.

En acertadas palabras de Cioranescu, La Laguna era algo más que una ciudad al uso, la única población de la isla que ganó ese apelativo en fecha temprana; y como enclave donde prácticamente ocurría de todo, puede conjeturarse que «la historia de La Laguna es la misma historia de Tenerife». Partiendo de esa idea o punto de partida, entendemos que los retratos conservados en nuestro tiempo son una herramienta útil para reconstruir el pasado de una localidad que, como otras, a mediados del siglo XIX conoció un invento clave para perpetuar el recuerdo de sus vecinos: la fotografía. Con ella termina el discurso previsto en la muestra, porque, en sí misma, la producción de los autores que se dedicaron a ese «nuevo arte» podría ge-merar un proyecto semejante en el futuro. Lo que se trata, pues, es de reivindicar el trabajo de artistas, generalmente pintores, que nos legaron un repertorio notable de obras. Entre ellas pueden advertirse diversas técnicas y materialidades, porque aludiremos igual-mente a lienzos, representaciones en papel, pintura sobre metal y marfil, impresiones de distinto calado y acuñaciones en metal. Sin embargo, la cita de los maestros en este apartado introductorio no debe conducir a errores interpretativos ni limitar el proyecto a la cualidad plástica de sus manufacturas.

Las piezas llevadas a sala no se han escogido en función de criterios estéticos o formales, ya que lo predominante son las lecturas contextuales donde tienen cabida creaciones con calidad y acabado desiguales. Pese a ello, se antojan reveladores algunos trabajos que vinculamos ahora con Gaspar de Quevedo (1616-1670…), José Rodríguez de la Oliva (1696-1777), Luis de la Cruz (1776-1853) y Juan de Abreu (1809-1877), a quienes se debe buena parte de las obras aquí recogí-das junto a otras en menor número llegadas de México y Madrid. Los objetos a exponer son tan diversos que nos permiten dividir-los en ocho capítulos o ámbitos diferentes, dedicados en lo esencial a la oligarquía que mostró pretensiones nobiliarias [I], la figura del rey [II], los simulacros piadosos o de fe [III], los retratos post mortem [IV], la efigie de extranjeros y vecinos foráneos [V], la re-presentación de oficios liberales y clases populares [VI], las imágenes del entorno doméstico [VII] y finalmente otros retratos, entre los que no faltan las primeras muestras fotográficas [VIII].

Los retratos presidieron muchos espacios de la ciudad durante los siglos del Antiguo Régimen, de modo que hasta el edificio histórico del ayuntamiento, antigua sede del Cabildo o Concejo, decora su escalera principal con recreaciones murales de arconte-cimientos que tienen que ver con la historia del lugar: acciones derivadas de la conquista y la presentación de aborígenes a los Reyes Católicos, pintadas por Carlos de Acosta (1737-1765…) en 1764. Al con-templarlas entonces, algunos regidores notaron deficiencias técnicas y expresaron con razón que eran «efigies de la misma historia», reivindicada antes de que José de Viera y Clavijo (1731-1813), un vecino ilustre de la ciudad en aquellos momentos, escribiera sus Noticias de la historia general de las Islas Canarias. Para esas fechas el retrato ya era ex-tremadamente popular y cumplía en parte los fines señalados por esta publicación, al existir, entre otras, grandes y vistosas composiciones donde personajes como los contenidos en la Genealogía de Santo Domingo que Gerardo Núñez de Villavicencio (1729-1778…) pintó en 1766 tuvieron intencionalidad religiosa, imágenes de difuntos destinadas a la posteridad  y otras representaciones que se prestan al juego de cuadro dentro del cuadro, gracias a lo cual atisbamos usos diferenciados de retratos con diverso tamaño y alarde descriptivo.

Nada de lo aquí recogido hubiera sido posible sin el respaldo y la buena voluntad de un elevado número de personas, ya que en este proyecto priman los préstamos de piezas particulares y ello ha dificultado mucho los trámites seguidos para la cesión temporal por parte de Lhorsa. Arte & eventos y las reproducciones fotográficas que efectuó Guillermo Pozuelo. Como siempre, el trabajo previo de organización y definición ha sido posible gracias a la vehemencia de Juan Manuel Castañeda Contreras y al respaldo de mis compañeros Carlos Rodríguez Morales, Pablo F. Amador Marrero, Jesús Pérez Morera e Isabel Rumeu de Lorenzo-Cáceres, a quienes, una vez más, tanto debo. La localización de obras, algo complejo por la dispersión de ciertas colecciones y su inaccesibilidad, fue facilitada por la ayuda que brindaron desde un primer momento Alfonso Soriano y Benítez de Lugo, Carlos Gaviño de Franchy, Jorge Ascanio Machado, Juan Cullen Salazar, Ana Pérez Ascanio, Emilio Pérez Ascanio, Miguel Ángel Navarro Mederos, Leopoldo Tabares de Nava Marín, Carlos Tabares de Nava Pon-te, Milagros Álvarez Sosa y María Remedios Gómez García, las últimas responsables de la Casa Museo Cayetano Gómez Felipe que será en breve un referente patrimonial para La Laguna.

Pero, sin duda, nuestro trabajo no hubiera sido posible sin la generosa colaboración de los particulares implicados, quienes nos abrieron las puertas de sus domicilios para conocer imágenes muy diversas. Algunas eran conocidas ya por reproducciones previas, muchas las habíamos estudiado años atrás y otras, tiempo después, han vuelto a cautivarnos por la singularidad de su acabado y los mal-tiples interrogantes que siguen despertando. Decía Panofsky que los retratos eran desde siempre obras intrigantes y enigmáticas, por lo que animaba a verlos y estudiarlos con diverso punto de vista cada cierto tiempo. Ahora, gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de La Laguna y el Gobierno de Canarias, creaciones generadas en el medio lagunero resultarán mucho más próximas y cercanas para el deleite de todos. Aprovechemos la ocasión para dejarnos seducir por efigies que traen al presente valores de un pasado que se resiste a desaparecer o, al menos, que no es tan lejano como parece a priori.

 

 

 

 

 

También te podría gustar...