SANIDAD PÚBLICA: SILENCIOS, ENGAÑOS Y VERDADES (Y II)

Carlos García

   Médico Intersindical Canaria 

 

  

 

Los médicos, como profesionales libres en un estado de derecho, tenemos que defender nuestra independencia y garantías para escribir, denunciar y hablar libre y responsablemente sobre las materias que nos conciernen sin que por ello suframos amenazas, presiones o interferencias por quienes gestionen los hospitales, administren la salud u ocupen cargos directivos en los centros sanitarios.
Por otro lado, los responsables directivos ostentan cargos de confianza y son elegidos, en libre designación, por los grupos políticos gobernantes, por lo que pueden ser catalogados de «directores políticos» a las órdenes de sus mentores y muchos consideramos que actúan en sus cargos como marionetas al dictado, siendo esta una opinión crítica. Y hago notar  que se trata de un juicio crítico, que en cualquier caso se somete al canon propio de la libertad de expresión y no al canon de la veracidad exigida constitucionalmente al derecho a comunicar información. Este campo de acción de la libertad de expresión es más amplio que el de la libertad de información.

Las personas que ejercen funciones públicas o que resultan implicadas en asuntos de relevancia pública, están obligadas por ello a soportar un cierto riesgo de que sus derechos subjetivos de la personalidad resulten afectados por opiniones o informaciones de interés general, pues así lo requieren el pluralismo político, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin los cuales no existe sociedad democrática

 

En los últimos asuntos escandalosos que por esas tierras se han producido, como la muerte del bebe afecto de una cardiopatía congénita, o como la denuncia de los Fisioterapeutas en cuanto al número de pacientes en listas de espera que produce un alto número de discapacidades llegando a crear una situación de dependencia, o como lo que los trabajadores sociales expresan en referencia a los recortes económicos, que pone al borde de la desaparición el propio sistema público en cuanto a la asistencia social se refiere, dejando desatendidas y abandonadas a su suerte a decenas de miles de usuarios, sin olvidar la pretendida solución de la administración gobernante para reducir las listas de espera y que tanto CC como PSOE intentan aplicar otro plan de choque ( ¿cuantos van ya?), pero sin dinero,  para ello “buscando soluciones con posibles cambios organizativos para incrementar el rendimiento de los recursos existentes según la disponibilidad de los facultativos en turnos de mañana y tarde o deslizantes, preservando el principio de complementariedad entre previsión de servicios a través de centros concertados y con medios propios”. Y bla, bla, bla…

Y mientras, quienes nos gobiernan, pertenezcan a cualquier partido político, nos ofrecen muchos engaños encubiertos, medias verdades, a veces mentiras flagrantes, ofertas incumplidas, datos maquillados y falsos, buenos deseos nunca realizados, dejando transcurrir el tiempo, que ocultan verdades como las que todos sabemos y conocemos: precariedad en los Servicios de Urgencias, listas de espera a todos los niveles, patologías que aumentan y producen incapacidades mayores, dependientes que no son atendidos, familias que pasan apuros en dar solución a sus enfermedades, e, incluso, muertes que nadie desea pero que se producen en este contexto de recortes, faltas de financiación, crisis económica y todo lo demás.

Por todo ello la libertad de prensa y de expresión es fundamental para denunciar los abusos, políticos y económicos, que pueden estar cometiéndose por los gobiernos y sus cargos directivos en el poder. No nos pueden amordazar; hay que levantar la voz.

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