León XIV se despide de Madrid con los voluntarios: “Os merecéis un ‘gracias’ muy especial, porque habéis ofrecido vuestra presencia y vuestro servicio”

Fotografía: Gabriel Gonzalez-Andrío
Texto: Ana Zarzalejos
Para algunos, el madrugón para asegurarse poder entrar en IFEMA ha sido el último empujón de unos días que han sido tan agotadores como gratificantes. Muchos de los voluntarios que hacen cola a la entrada llevan pocas horas de sueño a cuestas, pero hacen señales con el pulgar hacia arriba y sonríen de oreja a oreja cuando se les pregunta qué tal van.
El encuentro con los voluntarios ha sido la última parada del Santo Padre en Madrid antes de continuar su viaje hacia Barcelona, y muchos de los asistentes no querían perderse esta última oportunidad de despedir a León XIV. En el recinto se ha reunido una muestra de los más de 25.000 voluntarios que, a nivel nacional, han colaborado en tareas de acogida, logística, comunicación, atención a peregrinos, coordinación de actividades y apoyo organizativo para hacer posible la visita del Papa.
Belén, que acaba de terminar la carrera, fue voluntaria de comunión en la iglesia de Santa Bárbara. “Me apunté como voluntaria como una forma de servir al Papa y a la Iglesia. Me impresionó mucho cómo estaba de cuidada la comunión. En una organización de millones de personas y muchos sectores, la comunión, que es lo más importante pero quizá lo que menos se vea, era lo más cuidado”, explica.
Fotografía: Marcos Nogales
Guada, estudiante de segundo de bachillerato del colegio Senara, estuvo atendiendo a personas discapacitadas durante la celebración de la Misa en Cibeles y lleva haciendo cola para entrar en Ifema desde muy temprano con su amiga Natalia.
Ignacio, voluntario de la Universidad Villanueva, afirma que le ha llamado mucho la atención cómo toda la gente se ha ayudado unos a otros. “No solo ya los voluntarios, sino ese compañerismo, esa solidaridad que ha habido entre unos y otros, como si fuéramos todos hermanos”, asegura.
Ana, que estuvo también atendiendo a personas con discapacidad, recuerda esta anécdota: “Me llevo para toda la vida que, durante la procesión del Corpus Christi en la que hacía muchísimo calor, cuando yo me arrodillé antes altísimo, una persona en silla de ruedas me cubrió con su paraguas. Aunque hiciese muchísimo calor y ella se quedase sin tener sombra, me lo ofreció a mí con una sonrisa. Ahí yo creo que es donde te das cuenta de la capacidad de amar del ser humano”.
Se han levantado a las cinco de la mañana para poder llegar a Ifema. Un esfuerzo que, aseguran, merece la pena con tal de poder despedir al Papa, verle una vez más de cerca y agradecerla su visita a España.
Cuando el Papa ha hecho acto de presencia en el recinto a bordo de un papamóvil improvisado, la ovación ha acompañado todo el recorrido del Pontífice hasta el escenario, mientras miles de voluntarios han podido verlo de cerca y saludarle a su paso.
Fotografía: Marcos Nogales
Entre el público se han visto las lágrimas de una conmovida Soraya Arnelas, que había actuado sobre el escenario antes de la llegada, mientras el Papa era recibido por la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Testimonios de entrega: “Ha sido una escuela de humildad”
El encuentro ha comenzado con los testimonios de varios voluntarios que han participado en la organización de la visita. Mercedes Rodríguez Loeb ha explicado cómo ha vivido estos meses de preparación como un servicio a la Iglesia más que como una tarea logística. “Lo he enfocado como un regalo que me hacía la Iglesia”, ha señalado, al tiempo que ha subrayado que su objetivo ha sido siempre que cada participante pudiera tener un encuentro personal con la fe y con la Eucaristía.
Rodríguez Loeb ha descrito el proceso como una experiencia exigente, marcada por el trabajo en equipo y la toma de decisiones complejas, pero también como “una escuela de humildad”, en la que ha intentado cuidar cada detalle “con Verdad y Belleza”. En su intervención ha reconocido que no ha sido un proceso sencillo, aunque ha destacado el acompañamiento recibido durante todo el camino.
A continuación ha intervenido el voluntario Nuño Adam Castrillo, responsable del desarrollo de la plataforma de voluntarios, quien ha subrayado el carácter no utilitarista de la experiencia. “No hay un cálculo detrás. No esperamos nada a cambio. Hay, más bien, una certeza callada: la de saber que estás haciendo lo correcto”, ha afirmado.
Castrillo ha destacado además la respuesta masiva a la convocatoria, que ha superado ampliamente las previsiones iniciales, y ha puesto en valor el compromiso de quienes han participado en la organización. “Gente que no ha venido a echar una mano cualquiera: ha venido a poner su tiempo bueno y su talento al servicio de esto”, ha señalado, defendiendo el valor del voluntariado como una forma de testimonio público.
León XIV agradece “el corazón, las manos y la entrega” de los voluntarios
En el centro de la jornada ha estado el agradecimiento explícito de León XIV. “Os merecéis un ‘gracias’ muy especial, porque habéis ofrecido vuestra presencia y vuestro servicio, y lo habéis hecho por amor al Señor, a la Iglesia y al Papa. ¡Gracias de todo corazón!”, dijo el Pontífice entre aplausos eternos.
El Papa ha reconocido el esfuerzo acumulado durante meses de preparación y recordó que muchos habían compaginado trabajo, estudios y familia con el voluntariado. “Os habéis tomado días libres en el trabajo, algunos de vosotros os habéis dedicado a tiempo completo durante meses, pero cada uno ha dado lo que ha podido, entregando corazón, manos, ideas, talentos, sonrisas”, señaló.
En su intervención, León XIV ha puesto el acento en la gratuidad como rasgo esencial del testimonio cristiano. “Los cristianos están llamados a llevar al mundo la levadura de la gratuidad”, afirmó, al tiempo que advirtió de que la sociedad actual está “continuamente influenciada por la lógica del interés y del lucro”. Frente a ello, ha defendido la necesidad de “pensar y vivir según la lógica más verdadera, es decir, la de un crecimiento humano integral”.
El Pontífice ha querido también subrayar el impacto humano y espiritual del trabajo realizado por los voluntarios: “Quizá las estadísticas no lo registren, pero sabemos que, en estos días, también gracias a vosotros, esta ciudad ha crecido, está más cerca del Reino de Dios”.
Fotografia: Gabriel Gonzalez-Andrío
Antes de concluir, ha animado a los asistentes a mantener vivo ese espíritu de servicio más allá de la visita papal: “Sigamos por este camino. Con humildad y mansedumbre, sin ninguna presunción, pero firmes en la fe y generosos en el servicio”.
El acto ha sido despedido por el cardenal José Cobo, quien agradeció la presencia del Papa y destacó el trabajo silencioso de los voluntarios. “Quizá lo más evangélico de esta visita no ha sido lo que apareció en las pantallas, sino la cantidad de amor escondido que la sostuvo por medio de vosotros”, ha afirmado, antes de asegurar que gracias a ellos ha sido posible contemplar “el rostro más hermoso de la Iglesia: el de unas manos que sirven con alegría”.
Pablo y Belén, hermanos y voluntarios con Hakuna, resumen el sentir de muchos de los presentes: “Ha sido increíble haber podido ver a la Iglesia tan unida y al Papa tan de cerca y haber aportado un granito de arena a esta gran montaña de personas que han hecho que todo esto sea posible”.
Tras este encuentro de agradecimiento, León XIV ha puesto fin a su estancia en Madrid y se ha trasladado al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas para partir hacia Barcelona, donde continuará la segunda etapa de su Viaje Apostólico a España.
