La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Hogueras y Romería de San Pablo en Ayerbe (Huesca)

Ayerbe es una villa de la Hoya de Huesca, ubicada a 28 km de Huesca, tiene un magnífico núcleo urbano que gira en torno a dos suntuosas plazas cuadrilongas custodiadas por el que fue palacio de los Marqueses de Ayerbe (Siglo XVI), declarado Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931), y hace acopio de una arquitectura doméstica atractiva anexa a otros edificios arquitectónicamente distinguidos que hacen la visita a Ayerbe de especial atracción.
Es orgullo de los ayerbenses el haber compartido, en otro tiempo, diez años de la vida del premio nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal, promocionando su recuerdo con un museo y centro de interpretación a su memoria, además de contar en la Biblioteca Pública de Ayerbe con una sección «Cajal» con más de 250 obras y documentos al alcance de cualquier interesado.
Fiestas, Hogueras y Romería de San Pablo de Ayerbe
El último domingo de enero se celebra la fiesta en honor al apóstol San Pablo. Cuenta la tradición que San Pablo, borracho y camino de Zaragoza, cayó en el campo y en el lugar que lo encontraron dormido se levantó una ermita. Todos los años los ayerbenses lo celebran con copiosos almuerzos en torno a la ermita que suele rematarse en comida si la fría mañana de enero lo permite. En el día anterior se encienden hogueras en las que se asan patatas, se calienta el cuerpo con buen vino de la zona y se acaba bailando en una gran verbena.
Fiestas de San Pablo de Ayerbe 2020
Sábado día 25 de enero:
18:30 horas: Hoguera de San Pablo con reparto de Patatas Asadas y vino en las inmediaciones del SENPA. Si llueve se repartirán dentro.
19:00 horas: 1ª Sesión de baile. Habrá sillas para las personas más mayores.
20:00 horas: Tradicionales Hogueras y Sorteo. Nos juntaremos por cuadrillas para prender las tradicionales hogueras en honor a san Pablo.
00:30 horas: Sesión de noche. Tras las hogueras y para bajar los asados, pasaremos una gran noche de San Pablo, con la orquesta.
Domingo día 26 de enero:
10:00 horas: Romería a San Pablo. Durante la mañana, se realizarán los tradicionales almuerzos y la Misa Mayor.
13:30 horas: Suculenta comida para los participantes
18:00 horas: Concierto de San Pablo.

Pincelada histórica
No existen datos objetivos que permitan suponer la antigüedad que algunos han hecho sospechar para Ayerbe. El emplazamiento del núcleo urbano, en el vértice del monte de S. Miguel, no corresponde a las características comunes en los asentamientos primitivos. Tampoco es cierto que se trate de la antigua mansión romana denominada Ebellino, pues por aquí jamás pasó la vía romana Caesaraugusta-Benearnum. Los orígenes debemos buscarlos en torno al castillo musulmán de la cima del cerro.
Gobernando en Zaragoza el musulmán Yahyà b. Mundir al-Muzaffar (1022-1036) y ante el acoso del cristiano Rey navarro Sancho el Mayor (1000-1035) fue indispensable levantar una fortaleza defensiva de las tierras llanas. Junto al castillo nacería un pequeño poblado dedicado a su abasto.
En el año 1083 conquista Ayerbe el rey aragonés Sancho Ramírez y ordena repoblar el lugar. A la muerte de Pedro I, Ayerbe que fue parte de la dote de su segunda esposa, la reina Berta, sigue unos años gobernado por ella. Entre los años 1118 y 1122 el rey de Aragón Alfonso I el Batallador crea un burgo en un altiplano más al sur del cerro.
Desde los principios fue de realengo, ya que tenía tenentes y en el año 1276 el rey Jaime I de Aragón dejó a su hijo Pedro, también barón de Grañén, Robres y Arnueso, el castillo y villa de Ayerbe. El 8 de mayo de 1366 Pedro IV de Aragón donó a Pedro Jordán de Urriés el castillo y villa de Ayerbe y sus términos.
Convertida Ayerbe en baronía, fueron más de veinte los Urriés que como señores presideiron la suerte de los ayerbenses.
Destaca entre todos ellos Hugo de Urriés que construyó en el siglo XVI el magnífico palacio que hoy preside las plazas.
El 26 de junio de 1709 el rey Felipe V concedió a la villa los títulos de noble y fidelísima, por la colaboración prestada en la Guerra de Sucesión.
En la Guerra de la Independencia y posteriores guerras civiles Ayerbe supo soportar atropellos y saqueos que terminaron con la victoria de los vecinos.
A finales del siglo XIX la llegada del ferrocarril hizo flocerer el comercio. La década de los 70 del siglo XX, con el cierre de la estación internacional de Canfranc, hizo que Ayerbe perdiera muchos puestos de trabajo y, por ello, muchos habitantes.
Hoy gran parte de sus residentes se dedican a la agricultura y para otros es ciudad dormitorio. Hay un escaso comercio y una progresiva industria de servicios que intenta dar a Ayerbe un enfoque turístico.

Ermita de San Pablo
Su fábrica es de sillar en fachada y sillarejo en laterales. Es de una nave de cuatro tramos con capilla mayor únicamente diferenciada por estar elevada con respecto a la nave. Los tramos están separados por arcos de diafragma, deformados en la actualidad, que sostienen la cubierta a dos aguas. La entrada es de arco de medio punto de ladrillo.
Ermita de San PabloSegún el libro de cuentas de la cofradía de San Pablo Apóstol, las noticias documentales más antiguas que se tienen de esta ermita y de su cofradía son de 1618, aunque ambas existían con anterioridad.
Al entrar el siglo XIX se acometieron obras de reconstrucción de la ermita siendo sufragadas con limosnas y colaboraciones de trabajo personal.
En 1811 se hizo la sacristía, que costó 63 libras jaquesas y en cuya obra se emplearon baldosas y tejas extraídas del convento de dominicos; la calajera para guardar los ornamentos; se obró la replaceta frente a la entrada, se arregló el camino, etc…
Junto a las aportaciones que hacía el pueblo, están también las de la nobleza: merece citarse el destacado papel jugado por la marquesa, viuda del II marqués de Ayerbe, María Josefa de Azlor y Villavicencio, quien ingresó en la cofradía el año 1802 en unión de sus familiares más próximos. Las diversas aportaciones en metálico que efectuó significaron un gran alivio para la economía de la Cofradía. En 1815 la marquesa de Ayerbe corrió con los gastos de impresión de las estampas que se hicieron con la escena del lienzo central del retablo y, en 1817, la marquesa Juana Bucareli, viuda del III marqués de Ayerbe, regaló una casulla morada. Asimismo contribuyeron repetidas veces la marquesa de Lierta y Rubí y el conde de Contamina con diferentes limosnas en metálico y materiales.
En 1810 se hicieron trabajos para repelar el exterior de la ermita y en 1814 fue preciso desmontar el tejado para solventar el problema de las goteras. La casa del ermitaño se comenzó a edificar en noviembre de 1824.
La Cofradía fue dotando a la ermita de todo lo necesario para el mejor desarrollo del culto divino: libros, ornamentos, bancos, un armario y una mesa en la sacristía. El interior fue enlucido y pintado. En 1818, se compró por 10 libras, 25 sueldos y 18 dineros jaqueses, un relicario de plata, obrado en Huesca, para contener reliquias de San Pedro y de San Pablo, provistas de sus correspondientes auténticas.
De las dos lámparas que ardían ante el altar mayor de la ermita, el ayerbense fray Romualdo de Santa Leticia, carmelita descalzo del Colegio de Huesca, entregó en 1810 la mejor de ambas. Se compró en 3 libras, 3 sueldos y 12 dineros jaqueses con la condición de que si los religiosos regresaban al convento y la reclamaban había que dársela, devolviendo éstos los 3 duros pagados por la cofradía, que a eso equivalía el importe reseñado en moneda aragonesa.
A finales del siglo XIX fue necesario obrar nuevamente en el edificio para preservarlo de la ruina.
